¿Qué somos?

La creación de observatorios es un fenómeno reciente, que expresa la toma de conciencia sobre la necesidad de canalizar iniciativas ciudadanas y de orientarlas hacia la realización, de una manera permanente, sistemática, objetiva y no parcial, de evaluaciones y de controles sobre situaciones o fenómenos sociales y políticos que afectan o interesan de modo directo a la colectividad. Por lo general, si bien se trata de iniciativas preferentemente no gubernamentales, como modalidad comienzan a tener presencia dentro del sector público tanto interno como internacional.
Ellos, en efecto, parecen responder a un denominador común y a una clara exigencia contemporánea, como la es subsanar el desfase informativo existente entre la amplia literatura y los datos relativos a las materias ciudadanas que les inspiran y la prueba directa y palpable de que a menudo la información que llega a la opinión pública resulta difícil de obtenerse, de transmitirse o de hacerse comprender cabalmente y en su significación, en modo de tal de que pueda incidir sobre el curso de los acontecimientos públicos.
De modo que, como organización-recurso, los observatorios pretenden facilitar la investigación, acopiar y suministrar información y establecer contactos en áreas concernidas y de interés, relacionándolas y derivando de ellas nuevas informaciones o apreciaciones susceptibles de transformarse en recomendaciones o propuestas para la acción. Son, así, organismos auxiliares que buscan facilitar una mejor información a la opinión pública y propiciar la toma de acciones concretas por parte de las autoridades responsables. En este sentido, en sus experiencias mismas constituyen instituciones que refuerzan la democracia y la práctica de los derechos humanos y las libertades fundamentales, promoviendo de este modo el acercamiento de los ciudadanos y el control por éstos a los quienes ostentan el poder.
El Observatorio Iberoamericano de la Democracia, en lo particular y de acuerdo con sus estatutos, tiene como objeto vigilar, controlar y analizar, desde la sociedad civil y en sede de la opinión pública, los procesos y experiencias democráticos; reflexionar sobre las vías y medios que permitan la instalación de la democracia allí donde no existe o su reconstitución donde se ha deteriorado, o favorecer su sostenimiento y defensa donde se encuentra radicada; y al efecto, busca reforzar la solidaridad iberoamericana e internacional a favor de aquélla, del Estado de Derecho, y del respecto, garantía y tutela efectiva de los derechos humanos.